La intervención de los psicólogos en los adolescentes

El modo con que nos habituamos desde los primeros años a pensar, y las asociaciones de ideas que en esta época llamada de “juventud” hacemos, quedan profundamente grabadas en nuestra mente, constituyendo un hábito al que difícilmente nos sustraemos después, y que ejerce en nuestras posteriores concepciones una influencia casi irresistible, hasta el grado de que, debemos propiciar las acciones orientadoras del psicólogo para poder canalizarlas en el beneficio de nuestro desarrollo como personas física, emocional y psicológicamente sanas.

Sin embargo, cabe la pregunta ¿Cuántos jóvenes hay por ejemplo, que no son capaces de sobreponerse a las presiones sociales y culturales impuestas en un mundo vertiginosamente cambiante donde las acciones se suceden continuamente con una rapidez asombrosa y donde no hay tiempo de observar los problemas que enfrentan y no sabe manejar el adolescente? Con frecuencia esta incapacidad de manejar situaciones se arraigan definitivamente en el espíritu del adolescente volviéndolo manejable a la influencia de concepciones falsas e inadmisibles, vulnerable al influjo de factores nocivos y peligrosos, cuyo el peor escenario de una violencia juvenil podría evitarse por la prevención de violencia en adolescentes.

En los casos que se desencadena un evento de violencia juvenil por no tomar una prevención de violencia en adolescentes, es donde se puede observar que todos los actos desarrollados por los jóvenes o por lo menos de un gran número de ellos, desde acciones que son consideradas equívocamente como “travesuras” hasta desembocar en acciones francamente descaradas donde la única concepción que maneja el joven es la de delinquir, aunque se trate de disimular o ignorar por parte de la familia; por ello, el mejor catalizador a emplear para evitar estos errores es el cultivo de un adecuado control psicológico por parte del psicólogo, donde se exploren las situaciones de riesgo que en el ambiente rodean al joven y cuáles de ellos considerando sus conflictos internos puedan representar un peligro.

Salud óptima para un implante dental

La hipertensión y los implantes dentales, es una situación compleja que van de la mano, por lo que al momento de ir a una clínica de estética dental, el paciente debe informar que sufre de hipertensión, que es nada más y nada menos que una presión excesivamente alta de la sangre. Esta enfermedad suele darse en las personas a partir de los 60 años, sin embargo, existen casos en los que se da a más temprana edad, causada por la obesidad, mala alimentación, falta de ejercicios, consumo de tabaco y alcohol.

Por tal motivo se debe informar al dentista de la estética dental, acerca de la existencia de esta enfermedad y los medicamentos que se consumen. Para que ellos realicen un profundo diagnostico y planifiquen de manera cuidadosa el tratamiento de los implantes dentales, valorando todas las posibles complicaciones que puedan surgir debido a la medicación que toma el paciente.

Estas prevenciones se deben tomar, porque algunos de los medicamentos que se toma para el control de la hipertensión, pueden llegar a ocasionar hiperplasia gingival; que es una inflamación severa de las encías, que se puede llegar a ver alrededor de los dientes o de los implantes dentales, causando sangrado en las encías y hasta dificulta para masticar los alimentos.

Durante los tratamientos dentales que se realizan en la clínica de estética dental, el dentista, luego de verificar los protocolos para este tipo de tratamiento y realizar la planificación del proceso de implantes, busca disminuir la presión arterial, mediante una baja de estrés a través de la anestesia local o general, además de programar las visitas a primera hora de la mañana, evitando así que el paciente espere largos ratos y esto sea causa de ansiedad, que trae como resultado la subida excesiva de la tensión y la frecuencia cardiaca.